viernes, 22 de septiembre de 2023

Pasos en la Roca: Un Viaje hacia lo Inquebrantable

 

Esta historia la escribí mientras Escuchaba:  La camisa negra(JUANES), Sleep Now In The Fire ( R.A.T.M.) , La Cosquillita ( Juan Luis Guerra), Robarte un beso ( Carlos Vives)

Nota del Autor: En la creacion de esta historia ningun ser viviente fue maltratado ,ni aprovechado , y tampoco ningun alimento fue consumido(quede con hambre)



Hace más de un mes me aventure en el camino de la escalada, para mi esta actividad ha sido más que un deporte; es una forma de conexión espiritual con el presente, una danza con las rocas que me lleva al éxtasis del "aquí y ahora".

Cuando me enfrento al Búlder (no sabia que así se le decía a la escalada en bloque) no solo veo obstáculos y piedras, veo desafíos y dejo atrás las preocupaciones cotidianas y me enfoco solo en el siguiente paso, en la siguiente presa. Cuando trepo, el tiempo se evapora y mi mente se vuelve un lienzo en blanco, dedicado únicamente a la ruta que tengo por delante. Las pausas son sagradas, inhalo profundamente, encuentro mi centro y continuo.

Cuando comparto esta experiencia con otros escaladores, descubro que cada uno tenía su estilo, preocupaciones y enfoque únicos, y por eso así sea la misma ruta no es el mismo camino. Son como piezas de un rompecabezas, cada una encajando de manera distinta en el gran mural de la escalada. Esto me recuerda que, a pesar de las diferencias, todos somos seres humanos compartiendo la misma pasión y desafiando la existencia.

En estos últimos cuatro meses, he enfrentado pruebas en mi vida personal que, en otro momento, podrían haberme fracturado. Una ruptura amorosa y desafíos laborales que me llevaron al borde de la renuncia, mientras que las dificultades familiares reverberaron en mi alma. Cada golpe de la vida se asemejaba a un resbalón en la pared de roca, una caída inesperada. Pero he aprendido a manejarlo, a levantarme y volver a intentarlo.

Cada obstáculo en mi trayecto es una lección. He aprendido a tomar decisiones, a elegir cuándo rendirme y cuándo persistir. Se que mi camino no será perfecto, pero en cada tropezón encuentro la determinación de levantarme. Cada experiencia me fortalece, no solo físicamente, sino mental y espiritualmente.

Ahora, con los músculos un poco tonificados y la mente clara, comprendo que la escalada no me ha dado esta fuerza, sino la elección de embarcarme en este viaje desafiante. Cada muro escalado es un reflejo de mi resiliencia ante las tormentas de la vida, un recordatorio de que, al final del día, la decisión de caer o escalar más alto siempre estaba en mis manos.

El dia en Que deje El veganismo

Esta historia la escribí mientras Escuchaba, Giros (Fito Paez), Calm Like a Bomb ( R.A.T.M) y Smooth Criminal ( Del rey del POP)

Me encontraba sentado, disfrutando de mi comida (para variar) y saboreando un café, cuando ella llegó y se sentó en la mesa de al lado, saludándome. Le di los buenos días, sonreí y le devolví el saludo. Después de unos minutos, en los que parecía que me reía a carcajadas al saborear la deliciosa torta de chocolate, ella volteó y me preguntó si podíamos compartir la mesa. Por supuesto, le respondí, como si no lo hubiera hecho (en realidad no lo había hecho esa mañana; salí a trotar y terminé aquí).

Volviendo al tema, ella se sentó donde yo estaba y me preguntó: "¿Estás aquí porque eres vegano o por curiosidad?" Sé que una pregunta no responde a otra pregunta, pero mi respuesta fue: "¿Tú qué crees?" Ella me dijo: "Creo que por curiosidad. No tienes cara de vegano..." En mi mente, comencé a reír y creo que también se reflejó en mi rostro una picara sonrisa.

Porque de repente, algo en ella estalló. Empezó a hablarme del daño que hacemos a los animales al vestirnos, comer y abusar de ellos. Después de 7 minutos (lo sé porque vi su celular cuando empezó a hablar), la detuve y le dije: "Wait tantico , sí, soy vegano." Ella se emputo y me dijo: "Pues sigues sin parecerlo... jajaja." Como si en pocos minutos la cara de un vegano pudiera cambiar de repente. Luego me dijo: "Sabes, nosotros tomamos esto muy en serio."

En ese momento, me lanzó dos preguntas más: "¿Hace cuánto tiempo lo eres?" y "¿Por qué eres vegano?" Comencé a explicarle que, debido a muchas experiencias en mi vida, tomé la decisión de hacerle el menor daño posible a cualquier ser viviente en este planeta. Y fue por esa convicción espiritual que me volví vegano. Ella abrió los ojos como pepa de guama, cruzó las manos y las piernas de tal forma que me asustaron sus expresiones.

Lo único que se me ocurrió fue pedirle algo dulce para que se aliviara. Y ya entrado en gastos pedí algo más para mí (Para variar). Hubo un silencio absoluto... no dijo nada. Seguramente estaba pensando qué iba a responder.

 Cuando finalmente abrió la boca, y no fue para hablar comer. Dijo que esa no era la razón, que la decisión no debió ser por mí ni por los seres humanos, sino por los animales. Que los seres humanos son una Caca (manera decente de decirlo) y también unos $%&*. Afortunadamente, en ese momento llegó lo que pedí y me salvó la campana.


Ella se levantó de repente, me agradeció por la torta y me dijo que me la podía meter por donde quisiera. Lo hice después con tranquilidad, ¡no se alarmen! Fue por la boca. Más tarde, la despedí ondeando la mano, retomé mis labores de alimentación, intercambié una sonrisa con la vieja(pelada) que me estaba atendiendo y disfruté de lo que me quedaba en el plato. Me tomé los dos cafés y me puse a pensar. No fue en más comida no se asusten. Pensé y me pregunté: "¿Será que soy o no vegano?"

Al final, decidí que me llamaré como yo quiera. Trato de hacer las cosas con respeto, por amor y porque así lo siento. Dejé de ser vegano por unos minutos, y creo que volví a serlo. Bueno, esto lo dejo en manos de la policía vegana y que ellos tomen la decisión. No juzgo a nadie en esta historia. En cualquier lugar, grupo, creencia, religión o familia, hay todo tipo de seres humanos. Solo es algo que me pasó y quería escribir al respecto.

P.D.: No piensen que paso comiendo. También me dedico a dormir, a correr y a sonreír.